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Rutas por Salamanca

RUTA DEL POZO DE LOS HUMOS

Magnífica cascada natural enclavada en un paraje inigualable: "El Pozo de los Humos" que se encuentra en plena naturaleza en la provincia de Salamanca y concretamente en la Comarca de “Las Arribes del Duero” que como su propio nombre indica es bañado por este río en su curso hacia Oporto donde desemboca.

Maravillosa vista es el contemplar la caída desde más de cincuenta metros en vertical y en terreno rocoso del agua del afluente del Duero llamado el Uces, que se bifurca en este punto y da lugar a la creación por obra y gracia de la naturaleza de esta natural cascada (las cataratas de Niágara sólo la superan en dos metros ya que alcanzan los 52 metros) haciéndonos una idea de la magnitud de este espectáculo que ni siquiera escapó a la atención de D. Miguel de Unamuno que lo visitó quedando prendado de su belleza y plasmando la magnificencia con estas solemnes palabras “La Caída de esas aguas es una de las más hermosas que pueden verse en aquellos adustos tajos“ rebautizándose a consecuencia de tal distinción y con el nombramiento municipal aquella senda por la de "la Senda de Unamuno" el cual tuvo que repetir visita a esta localidad de Masueco de la Ribera.

Las localidades de Masueco de la Ribera y Pereña comparten protagonismo y ambas se atribuyen y comparten su posesión geográfica, una a la izquierda de la ribera del Rio Uces y otra a la derecha.

Cómo llegar

La senda para llegar hasta allí es cómoda y conocida por los cientos de senderistas que la vistan cada año. Su espectacular belleza radica en la nube de vapor que se forma a su caída y la creencia popular de ser impenetrable e inexplorada su base, ya que la historia recuerda en canciones y fábulas cuando un campesino transitaba por sus aledaños y arreando un carro de bueyes con sus yugos,rejas,carro y aperos se deslizó precipitándose hacia el abismo, sin ser nunca recuperado pese que se aunaron todas las sogas del lugar en un infructuoso rescate.

Por la parte de Masueco se baja por la Senda de La Roblea que nos emboca a la coronación del nacimiento de la cascada , pudiendo transitar por la pasarela rústica que está construida para valientes, anclada con cierta temeridad en la roca para los más avezados. La bajada por la Cañada de Zarzalino que desciende al Pozo es también un reto para intrépidos.

Por la parte de Pereña bajamos por el sendero de Palla Rubia, aquí desembocamos hasta un pequeño estanque que se forma de la salpicaduras de tan angosta caída. En esta senda hemos dejado atrás una Cueva Natural que contiene pinturas rupestres.

La visita a la zona del paraje de Trincalino, llama a campistas que bajan aun otros doscientos metros en las laderas ribereñas, donde es famoso el espectáculo impresionante y poco visto de los cerezos en flor en el mes de Enero que con su microclima permite en pleno invierno temperaturas de más de treinta grados en los emboques del Duero. Ni los más viejos del lugar recuerdan estos parajes nevados, y no se recuerdan pasajes o leyendas que menciones ni siquiera una cuajada de granizos.

Naturaleza

Robles, enebros y castaños, olivos, endrinos y jarales contemplan al viajero y dan cobijo al jabalí, al lobo, al lince ibérico y a cabras montesas, así como cantidad de aves migratorias, tórtolas, palomas, gansos y gaviotas de río son vistas con frecuencia y se hospedan para siempre.

La Cigüeña negra anida en estos parajes y la majestuosidad del Buitre nos indica el punto a coronar en nuestro empeño en llegar al inigualable Pozo de los Humos. Los amantes de los pájaros pueden ver al águila, el milano, el abejaruco y el alimoche en su estado natural, la lechuza y el búho aurrucan al campista, anfibios, salamandras, ranas , reptiles y alacranes son frecuentes en la zona y se deben de guardar las debidas precauciones en las acampadas especialmente no se deben de levantar piedras para calzar las tiendas de campaña sin los correspondientes guantes de trabajo.

El granito enriquece la zona producto de las distintas erosiones que afloraron tan digno mineral del que lugareño hizo buen uso en la construcción de chozos, molinos, iglesias y candelas, con su procedencia datada del Paleozoico.

Los olivos milenarios guardan las historias y secretos de estas sendas que tantos pies han caminado, reclamada por los portugueses, defendidas por los ibéricos, han estado presentes en la memoria de los viajeros, dejando una huella indeleble en sus corazones que se van acumulando en el viento que persistente recuerda al senderista la grandiosidad de este marco único e incomparable.

Cómo llegar con el coche:

Desde Masueco en dirección norte y desde la Plaza Mayor podemos elegir derecha o izquierda, el de la derecha es transitable en coche por la ruta de Vallegorda, y recorriendo las fincas rústicas de los parajes de Vallegorda, Los Cañizos, El Tintal, Tras el Monte, El Cimero y el Molino nos llevan al último sitio transitable en coche.

Aquí aparcaremos fácilmente en este lugar llamado La Peña del Agua y bajamos por el paraje descrito al principio de estas líneas La Roblea.

Hay que andar y se recomienda ropa de abrigo sobre todo por la noche, el trecho tiene unos 800 metros, encontrándonos en la Cañada de Zarzalino.

Distancia desde Salamanca:80 Kilómetros aproximadamente, se puede ir por Ledesma, Trabanca, Masueco o por Vitigudino, La Peña, Pereña de la Ribera.



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